El libro del mes: El Diablo de la Guarda de Alfredo Fernández Alameda

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El libro del mes: El Diablo de la Guarda de Alfredo Fernández Alameda

Por Jose Carlos Rodrigo Breto, | 04 Marzo, 2019

Título: El Diablo de la Guarda

Autor: Alfredo Fernández Alameda

Editorial: Oportet Editores

Número de páginas: 491

Año: 2018

Viaje narrativo a los suburbios de la España de los años sesenta

Me gusta este principio de la novela que hoy recomendamos para el mes de marzo en Mi Nueva Edad, porque define muy bien lo que podemos encontrarnos en el interior del descomunal esfuerzo narrativo llevado a cabo por el escritor Alfredo Fernández Alameda: “El 7 de abril de 1963 amaneció especialmente frío en Ávila y una copiosa nevada cubrió de blanco las montañas y caminos circundantes. Era Domingo de Ramos, pero ni el domingo ni los ramos impidieron que fueran asesinados dos frailes y un boticario”.

¿Qué tiene de interesante este comienzo? Alfredo Fernández Alameda nos ubica con estas breves líneas en un tiempo y en un espacio determinados, además de establecer, ya de entrada, el género principal de la novela que nos disponemos a leer; una novela negra, obviamente, anclada en la España depauperada de los primeros años sesenta.

Esta es una idea que resulta muy seductora para las expectativas del lector, pero cuidado, porque después, el autor irá enriqueciendo este género negro con aportes de otros géneros literarios hasta completar una obra muy atrayente.

Tres asesinados, una investigación, en la España de 1963, que se llevará a cabo en provincias y derivará a Madrid. Muchos expertos consideran el género negro como la novela que mejor refleja las miserias de las clases bajas y la corrupción de las altas. Por tanto, una novela negra en la España de principios de los sesenta puede ser el pretexto ideal para configurar una radiografía de aquella sociedad funesta.

Aprovechando que la investigación será llevada a cabo por un guardia civil y un cura, y que el caso se origina a raíz de un tema tan en boga ahora como los abusos sexuales cometidos en el seno de la iglesia, a lo largo de las casi 500 páginas se construye una imagen de la España profunda de gitanos y burgueses de provincias, del Madrid de las veladas de boxeo en el Campo del Gas y de las bandas yeyés que actuaban en el Price, por ejemplo, entre otros muchos retratos de aquella España periclitada y enteca por culpa de la dictadura franquista.

El Diablo de la Guarda es una novela negra, en tanto en cuanto en ella se desarrolla, como uno de los argumentos principales, la investigación para la resolución de los asesinatos antes mencionados, pero también es una novela realista al estilo de Galdós, con ecos barojianos, una novela de internado, una novela-río, una novela de protagonistas corales, una novela social, una novela de atracos a bancos, una novela denuncia…, en fin, una novela que da para muchas variantes y subgéneros gracias a su largo aliento.

Pero, por encima de todo, el trabajo de Alfredo Fernández Alameda se centra en la tarea de mostrarnos al detalle la carne y los huesos de aquella época. Para ello, recurre a una confrontación bien interesante: la oposición entre la vida de provincias y la vida capitalina, alternando cuadros de costumbres y actividades llevadas a cabo en Madrid y en Ávila o en Valladolid.

El contraste, de esta manera, presenta una composición muy viva y exacta de aquellos tiempos, aderezada con las acciones de los bajos fondos madrileños (prostitución, cabarets) y la cotidiana monotonía provinciana. Después, el autor se va sacando de la chistera algunos trucos sorprendentes que funcionan como resortes que hacen avanzar la narración: el misterio de una caja de seguridad de una oficina bancaria, un turbio asunto de contrabando de medicamentos, el amor que se apodera de un cura que en absoluto cree en Dios, todo ello aderezado de las pequeñas historias de personajes secundarios que engrosan la trama.

Así, entre caladas de tabaco Rumbo, copazos de Anís del Mono, platos de cocido y las apariciones estelares y breves de Miguel Delibes o del nazi Martin Bormann —además de algunos ministros de la época, obispos y hasta algún Papa—, el escritor Alfredo Fernández Alameda desarrolla en El Diablo de la Guarda una novela personalísima y entretenida que nos sirve para conocer, y casi saborear, esos primeros años sesenta, que nos mantiene enganchados a una historia detectivesca y gansteril, sin perder la oportunidad de elevar una denuncia contra las dictaduras y los abusos de los poderosos. Como toda buena novela negra, claro.

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