La Vall de Boí: torres en los valles

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Viajes

La Vall de Boí: torres en los valles

Por Mi_Nueva_Edad, | 28 Septiembre, 2018

La Vall de Boí, en plenos Pirineos de Lleida, es de esos lugares de montaña únicos en el mundo. Un municipio que engloba diferentes poblaciones, un valle principal y otros adyacentes, en donde ríos, cascadas, lagos y altos picos se combinan con una arquitectura románica Patrimonio de la Humanidad. No va a hacer falta que digamos que disfrutes del viaje, porque eso es seguro. Cultura y bellísima naturaleza todo en uno.

Los valles

En realidad esta zona de la Alta Ribagorza leridana, al noroeste de la provincia, es un conjunto de valles y montañas cuyo principal río es el Noguera del Tor, que también da nombre al municipio, y que a su vez es el principal afluente del Noguera Ribagorzana.

En todo el entorno se suceden valles secundarios que dan a parar al principal, así como montañas que llegan hasta los 3.000 metros, afluentes como el San Nicolás, el San Martín y el Durro.

El municipio, cuya cabeza es Barruera, se divide en el Valle de Caldas en donde se encuentra una zona de numerosos lagos donde nace el Noguera del Tor hasta Caldas, el propio Valle del Bohí hasta el Portell de Boí y La Ribera hasta donde el Noguera del Tor desemboca en el Noguera Ribagorzana.

Asímismo destacan los valles subsidiarios de San Martín o Sant Martí donde se encuentran Bohí y Tahull o el de San Nicolás o Sant Nicolau.

En la cabecera de los ríos San Nicolás o Noguera del Tor nos encontramos con una serie de 14 lagos que en el cuaternario formaron uno solo. Esta zona es sin duda una de las más bellas de la visita y hará las delicias de los amantes de la alta montaña y los paisajes idílicos.

Los altos picos se suceden en alto número rozando los 3.00 metros como el Pico de la Creu de Colomers o el Subenuix, pero es el circo de Caldas de Bohí el que hospeda a los más espectaculares. Son ocho picos que rodean el accidente del circo con el Besiberri Sur (3.024 m) y el Comaloforno (3.029 m) como puntos más altos.

Para disfrutar intensamente la Vall de Boí, vas a tener que desplazarte de una población a otra. De los pueblos ya citados a Castelló de Tor, Coll, Cardet, Durro, Llesp o Erill la Vall, ningún núcleo de población tiene desperdicio por su peculiar arquitectura popular y sus siempre impresionantes vistas al Pirineo con su naturaleza rebosante de vida.

Todos ellos son pueblos con escasa población pero bastante dinamismo puesto que nos encontramos muy cerca del Valle de Arán, del Parque Nacional de Aigüestortes y Lago San Mauricio y de estaciones de esquí como la de Boí-Tahull.

Su románico singular

Por si fuera poco el interés que despiertan sus paisajes y su naturaleza, nos encontramos en este valle con uno de los tesoros medievales mejor conservados de Europa. Sus nueve iglesias repartidas por diferentes poblaciones merecen la visita una a una.

Construidas en románico lombardo, se caracterizan a simple vista por sus altas y esbeltas torres-campanarios repletos de ventanas muy contrastadas con las dimensiones del propio templo, también por su cuidadoso trabajo de la piedra y por sus espectaculares pinturas murales.

De sus pinturas quedan pocos vestigios en el interios de las iglesias y casi todas están custodiadas en el Museo Nacional de Arte de Cataluña, sito en Barcelona, para su mejor conservación.

El conjunto más importante está en Tahull con San Clemete de Tahull y Santa María de Tahull puesto que esta localidad, fue la más importante durante la Edad Media, pero completar la ruta de las iglesias por Santa Eulalia de Erill-la-Vall, la Natividad de la Madre de Dios y la ermita de San Quirce en Durro, San Juan de Bohí, Santa María dela Asunción de Coll o Santa María de Cardet, es la excusa perfecta para conocer cada población, su gastronomía, sus costumbres y el paisaje que todo lo cohesiona.

La Vall de Boí en Lleida se presenta como una extraordinaria oportunidad para conocer el Pirineo de la mano de su naturaleza y la cultura del románico. Un viaje intenso en sensaciones pero a su vez relajado, para hacer en cualquier época del año.

 

Imagen: San Clemente de Tahull (commons.wikimedia.org)

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