Una niña fruto de una neandertal y un denisovano

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Ciencia

Una niña fruto de una neandertal y un denisovano

Por Mi_Nueva_Edad, | 27 Agosto, 2018

Poco a poco se va configurando el rompecabezas de la evolución humana. El último eslabón es el de una niña que vivió hace unos 50 mil años en la montañas de Altai en Siberia y que fue fruto de la relación entre una neandertal y un denisovano. Estos restos han permitido confirmar a la ciencia que existieron cruces entre estas dos especies de hominidos ya extinguidos pero presentes en el genoma humano actual. Conozcamos los detalles.

El gran viaje de la humanidad

A raíz de un ancestro común africano, hace entre 400 mil y 500 mil años empezaron a evolucionar dos subespecies distintas de homínidos: los neandertales y los denisovanos.

Los primeros se extendieron por Europa y Asia occidental y los segundos se dirigieron hacia Asia Oriental. Más tarde desaparecieron los neandertales, unos 40 mil años atrás y también lo hicieron los denisovanos, aunque no se sabe exactamente cuando.

Lo que si parece claro es que la llegada de otro explorador africano llamado homo sapiens tuvo mucho que ver en ello.

Pero antes de extinguirse, tanto unos como otros, tuvieron contactos sexuales y descendencias cruzadas. Por ello se sabe que al menos un 1% del genoma de los asiáticos y amerindios pertenece a los denisovanos, hasta un 5% en los aborígenes australianos y en los papues de Nueva Guinea y todos los humanos actuales tenemos un 2% de neandertales en nuestro interior, salvo los subsaharianos que son los únicos homo sapiens puros.

Un  pequeño fragmento de hueso de una niña de 13 años

Aunque los científicos ya pensaban que antes de extinguirse los neandertales y los denisovanos habían tenido contactos sexuales y descendencia, este hallazgo en la cueva donde se encontraron los primeros restos del Hombre de Denisova, muy cerca de la frontera entre Rusia y Mongolia, confirma la sospecha que se tenía.

Denny, la niña en cuestión, solo nos ha legado una porción de hueso de 1,5 centímetros que fue descubierto en 2012 por científicos rusos, para después ser entregado al Instituto Max-Planck de Leipzig en Alemania para su análisis.

La conclusión es clara: su madre era neandertal y su padre denisovano, aunque este ya contaba entre sus antecesores con al menos un neandertal.

El descubrimiento presentado en la revista Nature es muy importante no solo por la confirmación de los hechos sospechados, sino porque existían pocos posibilidades de corroborar la hipótesis y esto quiere decir que el cruce entre estos antiguos antepasados fue mucho más común de lo que se pensaba.

Investigadores como Svante Pääbo, el primero que identificó a los denisovanos, hacen especial hincapié en que aunque probablemente neandertales y denisovanos no se encontraron muchas veces, si que no perdieron el tiempo en intimar.

Otra conjetura científica confirmada que ratifica las sospechas sobre descendencia entre denisovanos y neandertales. El hallazgo de un pequeño fragmento del hueso de una niña así lo demuestra y va organizando este puzzle al que pertenecemos. Nos entusiasma conocer cada vez más detalles sobre la evolución humana.

 

Imagen: Reproducción de cueva prehistórica (prehistorialdia.blogspot.com)

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