El disco del mes: Wish You Where Here de Pink Floyd

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El disco del mes: Wish You Where Here de Pink Floyd

Por Jose Carlos Rodrigo Breto, | 14 Mayo, 2018

Título: Wish You Where Here

Discográfica: Harvest/EMI

Género: Rock Progresivo

Duración: 44min; 28 seg.

Número de canciones: 5

Fecha de publicación: 12 de septiembre de 1975

 

Roger Waters y la poesía que nos hierve en la sangre

Roger Waters, quién fuera el talentoso bajista de Pink Floyd, —la legendaria banda londinense de rock progresivo— ofreció dos conciertos en Barcelona durante el pasado mes de abril y ahora regresa con dos fechas más programadas para Madrid en los días 24 y 25 de mayo. Probablemente, y junto a las giras de algunos monstruos sagrados del rock que también esperamos para el futuro más inmediato (U2 o Guns N´ Roses), será uno de los acontecimientos musicales del año. Por ese motivo, hemos pensado en elegir para nuestra recomendación del disco del mes de mayo en Mi Nueva Edad a una de las joyas que componen el cuarteto de obras maestras que alumbró aquel grupo inigualable: Wish You Where Here, editado en el año 1975.

El primer aspecto al que necesitamos atender es al del espíritu del cuarteto de discos al que me refiero, en el que Wish You Where Here pertenece a la segunda entrega. La banda, entre marzo de 1973 y noviembre de 1979, firmó cuatro de las más grandes obras maestras que un grupo de rock haya compuesto, demostrando que se encontraban en estado de gracia, aunque la relación entre los músicos no fuera especialmente buena.

El primero de estos discos fue el impresionante The Dark Side Of The Moon, al que seguiría el propio Wish You Where Here, después Animals y, finalmente, The Wall. Cuatro grabaciones de leyenda que al principio son, fundamentalmente, producto del tándem compositivo Gilmour-Waters, para ir, poco a poco, cayendo la responsabilidad exclusivamente en Roger Waters, que termina por firmar, prácticamente en solitario, The Wall.

Esta cuestión de quién compone los temas no es un asunto menor, porque el espíritu creativo de Waters, a medida que se apodera de las canciones del grupo, empieza a concebir discos conceptuales, no sólo de cortes sueltos, en donde se desarrolla toda una idea de forma unitaria a lo largo de ellos, y que alcanzará su cenit en el éxito de The Wall.

Por ello, la segunda entrega de esta época dorada del grupo, Wish You Where Here, ya se encuentra inmersa en esa dinámica de intentar narrar una historia a través de la música, en este caso lo que había sido la amistad, las relaciones, y la pérdida de calidez entre los miembros de la banda, también molestos por el trato de la industria musical.

El primer tema del disco, una suite de algo más de trece minutos, es uno de los clásicos del grupo: Shine On You Crazy Diamond, que arranca con una introducción de sintetizadores gélidos y afilados, industriales, que definen con toda luminosidad el sonido que va a conseguir y desarrollar el grupo en el disco, probablemente el mejor de toda su historia.

A esa profundidad de los teclados de Richard Wright, multiplicada por pistas de grabación en donde se hicieron sonar copas sobre cuyos bordes se pasaban los dedos, se le añade la guitarra aguda y certera de Gilmour para encadenarse en un complejo tema de prog-jazz —con las diabluras maravillosas del saxofonista Dick Parry— que rinde tributo a la memoria de Syd Barret, el miembro de la banda que había abandonado a causa de problemas relacionados con las drogas y complicaciones mentales. Shine On You Crazy Diamond está considerada como una de las más grandes canciones de la historia del progresivo.

Shine On You Crazy Diamond se fusiona con el segundo tema del disco, el demoledor Welcome To The Machine, una canción en donde Waters quería demostrar el lado oscuro, por no decir que maligno, de la industria musical (que es la propia “máquina”). Destaca por unos sintetizadores futuristas y apocalípticos que entablan diálogo con las tensas guitarras acústicas de Gilmour hasta que se funden, en la versión del cd, con la canción siguiente, Had A Cigar, que en el vinilo original ya era el principio de la cara B del disco.

Lo primero que llama la atención es la voz del cantante de folk Roy Harper, elegido para esta pieza, al parecer casi por casualidad y porque pasaba por allí en ese momento. La canción, de nuevo, es un ataque a la industria discográfica con un ritmo de funk-rock que se va encendiendo hasta desencadenarse en un arrebatador solo de guitarra de Gilmour que se verá interrumpido bruscamente por el barrido del dial de una radio que busca una emisora en donde, finalmente, ya aparecen los primeros acordes de la que tal vez sea la canción más inmortal del grupo: Wish You Where Here.

Nuevamente, el tema nos recuerda a Syd Barret, con una letra que cualquier aficionado del grupo puede entonar a coro dado que se ha convertido en un himno, y con un solo de guitarra acústica de 12 cuerdas acompañado de articulaciones vocales scat por parte de Gilmour (pequeños balbuceos improvisados y sin sentido) que ha entrado en la historia de los grandes riffs del rock.

Finalmente, Wish You Where Here deja paso a la última e hipnótica sección de la suite Shine On You Crazy Diamond, ahora extendida en sus partes sexta a novena, y que cierra circularmente el disco, la obra maestra. Este concepto global, que desarrolla un sonido arrollador sustentado por agresivos sintetizadores contrapunteados por guitarras acústicas y solos electrizantes, quizás haya sido el momento cumbre de la banda, y uno de los más afortunados del rock progresivo al que siempre se le acusó de ser grandilocuente y de transmitir pocos sentimientos, solamente virtuosismo.

Pues bien, Wish You Where Here es un equilibrio de todo ello, aderezado, además, con un concepto poético que provoca que la vida bulla en su interior, igual que a los aficionados al grupo, a su música y a la música de calidad en general, nos hierve la sangre cada vez que lo escuchamos porque estamos ante uno de esos pocos discos que, una vez puestos, hay que oír obligatoriamente hasta el final.

Y eso es lo único que de verdad nos importa de toda esta crítica.

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