Vida activa de escritorio

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Vida Activa

Vida activa de escritorio

Por Mi_Nueva_Edad, | 25 Abril, 2018

Escribir purga nuestras culpas y nuestras penas y destila nuestros pensamientos. Favorece el auto conocimiento y al de nuestro entorno. Es terapéutico tanto para nuestra salud mental como física, pues estimula la memoria, organiza nuestros pensamientos y nos relaja ayudándonos incluso a dormir mejor. Tener una vida activa no significa solo moverte sino también recrearte en la quietud de tu escritorio. Y si y si eres mayor de 50 años, con más motivos.

En esta semana que celebramos el día del libro no solo conmemoramos la lectura, sino también la escritura. Y es que aunque todos sabemos los casi infinitos beneficios de la lectura, muy pocos nos paramos a pensar que el simple hecho de escribir unos minutos al día, puede hacer que nuestra vida pegue un giro a veces incluso radical.

Por desgracia, muy a menudo, el hecho de plantarnos frente a nuestro ordenador o a un lápiz y un papel en blanco nos produce un absurdo pudor cuando podría convertirse en uno de los actos más íntimos del día.

Es un momento reflexivo, propio e intransferible al que no deberíamos renunciar porque nadie nos va a juzgar por ello. Nadie nos va a exigir la publicación de nada, es un acto casi onanista de placer que no nos exige ningún grado de perfección, aunque paradójicamente, nos hará seres más perfectos, con un grado mayor de conocimiento que además aumentará la autoestima.

Y quién sabe si dentro tenías un poeta, un dramaturgo, un novelista, un ensayista o quizás te van los cuentos.

La terapia perfecta

Si conoces como funcionan muchas terapias psicológicas, también sabrás que la sanación de muchas heridas personales pasan por ejercicios basados en la escritura de nuestras vivencias pasadas o presentes, de la plasmación de nuestras reflexiones sobre lo acontecido y de como esto afecta a nuestros propios sentimientos.

Escribir puede disminuir o hacer desaparecer la ansiedad acumulada durante el día porque supone un verdadero desahogo de nuestros problemas o un reflejo bastante nítido de lo que sentimos.

El acto de hacerlo organiza y depura mucho mejor que la simple reflexión nuestras emociones y facilita la recuperación de cualquier trauma que hayamos podido tener.

Muchas veces no somos capaces de encontrar una salida a nuestros problemas porque el pensamiento puede llegar a ser repetitivo y obsesivo y como en un laberinto, somos incapaces de encontrar una salida.

El lenguaje escrito discrimina, prioriza y aclara nuestros pensamientos. Además para tu sorpresa, existen estudios que apoyan la idea de que ayudan a la sanación de heridas físicas.

Es innegable que escribir a menudo, aumenta nuestro dominio del léxico, de la gramática y la sintaxis, perfecciona nuestra manera de hablar y de expresarnos y desarrolla de manera exponencial la memoria, previniendo muchas enfermedades que tienen que ver con lo cognitivo, como el Alzheimer o la demencia senil. De ahí su importancia particular en los mayores de 50 años y en edades más avanzadas.

La elaboración de nuestras ideas mediante la escritura fomenta la imaginación y por tanto la creatividad y nos ayuda a llegar más profundamente a la comprensión ya sea de nuestros traumas/problemas, de nuestro yo y nuestro mundo. Por tanto también desarrolla la empatía.

También se emplea para diagnosticar enfermedades mentales como la esquizofrenia.

De la misma forma se ha demostrado que escribir es capaz de reforzar nuestro sistema inmunológico porque nos ayuda a dormir mejor y a regular la presión arterial gracias a que actúa como un sedante relajante.

Así que lánzate a la escritura, sea del género que sea. Escribe un diario, envía cartas o emails a seres queridos que estén lejos de ti, prueba el lenguaje poético o escribe microrelatos cada día y mejorarás tu memoria y expresión, tu sistema inmunitario, dormirás mejor, te quitarás ansiedades, y te conocerás mejor. Practica la vida activa de escritorio. La mejor terapia cuando hayas superado los 50.

 

Imagen: Detalle de Escriba iraquí de 1287 (es.wikipedia.org)

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