El Valle del Tiétar, al abrigo de Gredos

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Viajes

El Valle del Tiétar, al abrigo de Gredos

Por Mi_Nueva_Edad, | 20 Abril, 2018

Hay un lugar al sur de la provincia de Ávila que no debéis dejar de conocer. Se trata del Valle del Tiétar y es una auténtica maravilla por su esplendorosa naturaleza, sus paisajes realmente idílicos, su micro clima templado y sus pueblos llenos de encanto popular y carácter particular. Un valle donde la protagonista es el agua y los impactantes picos de la Sierra de Gredos. Un viaje que querrás repetir.

Al sur de Gredos

Desde su límite oriental de Madrid, al occidental de Cáceres y el meridional de Toledo, se extiende el Valle del Tiétar como un paraíso en el sentido más literal de la palabra.

Todo el valle está ocupado por numerosos municipios encabezados por Arenas de San Pedro que da nombre a toda la comarca. Este lugar tiene numerosas particularidades pero la que le da su fuerte carácter es sin duda la de situarse al abrigo de los picos de la Sierra de Gredos. Esta circunstancia provoca que esos mismos picos que nutren de agua constante todo el año ya sea por las lluvias, ya sea por el deshielo, también protejen el valle de los gélidos vientos del norte en invierno y creen un microclima templado casi todo el año dando lugar a multitud de ecosistemas, la cría de numeroso ganado y también numerosos cultivos de frutales.

Muy distinto es también el carácter de sus gentes en relación al resto de los de la provincia de Ávila. Famoso es el valle por conocerse con el sobrenombre de la “Andalucía de Ávila”. Hasta tienen su acento particular que recuerda al andaluz, aunque en realidad se debe a su proximidad con Cáceres.

El río Tiétar, que discurre de este a oeste y hacia el sur hasta unirse con el Tajo y que a su vez se nutre de las numerosísimas gargantas que descienden desde Gredos, ha dibujado un paisaje que en esta época, con la floración de sus abundantes cerezos y otros frutales, de la flora salvaje, sus abundantes prados en los que no faltarán cabras, ovejas, vacas y cerdos y el agua que discurre por todos lados, te invita a olvidarte de todo y permanecer allí de manera indefinida.

Patrimonio cultural

Una de las cosas que más llaman la atención de sus pueblos, en especial de Arenas de San Pedro y Candeleda es su pintoresca arquitectura popular con travesaños de madera y casa embellecidas con plantas en flor.

Sus monumentos más destacados son el Monasterios de San Pedro de Alcántara, el Castillo de Don Álvaro de Luna o el palacio de Mosquera en Arenas de San Pedro, el Santuario de Nuestra Señora de Chilla en Candeleda, el Castillo de los Condes de Alburquerque en Mombeltrán o el de la Adrada, el castro celta de El Raso o los famosos Toros de Guisando.

Patrimonio natural

La comarca es tan rica en paisajes y microclimas, que en ella podemos disfrutar de huertos y cultivos tales como olivos, higueras, viñas, cerezos y hortalizas, como decíamos antes, y zonas adehesadas con pastizales y prados en su zona más baja, que no supera por mucho los 200 metros de altitud, a zonas dominadas por impresionantes crestas y agujas graníticas que llegan a superar los 2.500 metros de altitud en la cima del Sistema Central, y cabeza visible de Gredos, con el Pico Almanzor.

De esa forma nos encontramos en las cimas con musgos y líquenes, si la nieve ya lo permite, para ir dando paso a matorral y después coníferas, robles, castaños y nogales. Se calcula que hasta dos mil especies vegetales tienen su morada en estas tierras, una cuarta parte de las que viven en la península y muchas de ellas son endémicas del propio Parque Natural de la Sierra de Gredos.

La cabra hispánica, el jabalí, las rapaces, las cigüeñas, que algunas de ellas se han instalado aquí todo el año, golondrinas, aviones y vencejos, el mirlo acuático, truchas y barbos.

Esperemos que pronto vuelva el lince Ibérico, el lobo y el oso para disfrutar de la plenitud ecológica que no hace tanto que tuvieron estas tierras.

El Valle del Tiétar en Ávila, es un lugar para compartir momentos imborrables. Un lugar que debes conocer y que siempre añorarás por su espectacular naturaleza a los pies de la Sierra de Gredos. Los agradables paseos o los esforzados ascensos harán las delicias de intrépidos o de sosegados. Y eso que no hemos hablado de lo bien que se come con semejante materia prima.

 

Imagen: Encinares desde el valle con los picos de Gredos al fondo (almanaquenatural.blogspot.com)

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