Un par de caramelos para los pensionistas

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Economía y Empleo

Un par de caramelos para los pensionistas

Por Mi_Nueva_Edad, | 06 Marzo, 2018

Los mayores han tomado las calles. Miles de jubilados de toda España salieron el pasado mes de febrero a reivindicar lo que es suyo, con más derecho que ningún otro ciudadano porque su vida ha sido lo suficientemente dura como para que se les recompense con tan solo una subida de las pensiones del 0,25%. Una migaja en forma de risotada en toda la cara. En Mi Nueva Edad nos sumamos a las protestas de los pensionistas y animamos a cualquiera con un mínimo de dignidad a defender lo suyo, porque es lo nuestro.

Una vida de luchas

Nacieron en los albores de una guerra, en plena batalla o en la dura posguerra. Lucharon, trabajaron y sobrevivieron a los años más duros que ha vivido España.

Muchos de ellos ni siquiera tuvieron una educación básica. Dejaron las aulas, los pocos juguetes que sus padres pudieron regalarles, hechos con trapos, trozos de madera y chapas, y se fueron a trabajar a las fábricas, al campo o a la mar, cuando todavía los años de la pubertad estaban por venir.

Sus vidas inocentes dejaron de serlo porque los niños de la guerra o los niños de la posguerra, tenían que contribuir con la fuerza bruta para poder llevarse un mendrugo a la boca. Muchos pasaron hambre. Vieron como la tristeza en los ojos de sus propios padres les decía que tenía que ser así, que su infancia había acabado.

Se conformaron con un vaso de leche en polvo al día que el Plan Marshall les regalaba y con un trozo de carne a la semana si es que tenían suerte. Pasaron de esto a jornadas laborales interminables, más cerca de la esclavitud que de lo que hoy en día consideramos un trabajo indigno.

Durante su juventud siguieron trabajando por un puñado de pesetas pero con una sonrisa por llevar comida a sus casas.También muchos de ellos contribuyeron a que sus hermanos pequeños no tuvieran que pasar por lo mismo y no abandonaran sus estudios.

Soportaron la distancia de sus padres en Suiza, Alemania, Francia o Bélgica. Algunos partieron hasta allí para después volver a un país oscuro con un puñado de monedas que si tenían valor.

Cientos de miles de nuestros padres, madres, abuelas y abuelos, ni siquiera cotizaban a la seguridad social aunque se partieran el espinazo día tras día, explotados y vejados en su lugar de trabajo.

Muchas mujeres trabajaron de sol a sol en sus casas durante toda su vida para que nada faltara a sus maridos y sus hijos. Ellas son las más infravaloradas.

Se aseguraron de que sus hijos no pasarían por lo que ellos habían pasado. Les dieron una educación, los llevaron a la universidad, los prepararon para construir un país digno, con libertad y con derechos humanos, esos que ellos nunca tuvieron. Lo consiguieron. Lucharon.

En estos últimos años de crisis siguen todavía luchando por los suyos. Se han convertido en el sustento de muchas familias aún con una miserable pensión en muchos casos. El 60% de ellos cobra por debajo de los 1.000 euros y el 15% llega con suerte a los 500. Eterno agradecimiento, eterno amor les debemos.

El 0,25 para un par de caramelos

Y entonces el gobierno decide subir las pensiones con el mínimo estipulado. Una subida que no alcanza ni siquiera el IPC y que supone 2,4 euros más al mes en el mejor de los casos y 1,64 en el caso de las pensiones por viudedad.

Y se escuchan comentarios de políticos recriminando a nuestros mayores su derroche en café mientras ellos, en sus poltronas, reducen a marchas forzadas la hucha de las pensiones. Las suyas y las nuestras. ¡Que no se nos olvide! ¿O hay alguien que piensa que nunca vamos a envejecer? ¿Hay alguien que piensa que el futuro de los más jóvenes va a ser distinto?

Seguramente será peor, porque nuestros mayores han estado luchando duro toda la vida y lo siguen haciendo saliendo a las calles y llegando hasta las puertas del Congreso a gritar “¡ladrones!” a quienes lo son, mientras los más jóvenes nos distraemos con con nuestro presente de posesiones, la mayoría banales, pensando que todo irá bien.

No, todo no irá bien. Si España no cambia, si nuestros políticos y nuestra mentalidad no cambia, las pensiones seguirán viajando más allá de la estratosfera, dentro de un globo que han inflado los más poderosos que nos animan al ahorro-engaño del plan de pensiones e intentando consolarlos (nótese aquí una profunda ironía), recordándoles que la casa en dónde viven, en un alto porcentaje, es suya en propiedad. Si, bastante sudor les ha costado. ¡Y no se les cae la cara de vergüenza!

¿Demagogia? Quien quiera que piense que llamar ladrones a quien lo es es demagogia. Los que roban a espuertas corrompiendo o dejándose corromper (90.000 millones de euros al año perdemos por esa herida), defraudando a hacienda a gran escala, llevándose sus dineros a paraísos fiscales, los que planifican aeropuertos o autopistas innecesarias y reciben el beneplácito de los políticos de turno, los que rescataron a estas o a la banca que nos robaba, esos, ¿esos que son?

Esos son listos que piensan que los mayores son tontos, porque creen que se van a quedar en sus casas saboreando el par de caramelos extras al mes que su buena voluntad les ha regalado.

Y todavía el señor Rajoy se permite decir por televisión, porque nunca lo podrá decir mirando a los ojos de un jubilado, que no puede prometer algo que no tiene. Lo tiene, vaya si lo tiene. Sabe, como todos, donde está.

Y que nadie piense que esto es un alegato contra el Partido Popular, son muchos más los políticos responsables, de distinto signo político, de esta infame injusticia. Una más. Suma y sigue.

Se llenan la boca con las letras que forman la palabra España, vaciándola de españoles.

Por eso, en Mi Nueva Edad, no nos vamos a morder la lengua en esta ocasión. Vamos a salir a las calles el próximo 17 de marzo con nuestros mayores, con los pensionistas, con los jubilados. Ellos son nuestros padres, nuestras abuelas. Nos dieron un presente y un futuro sacrificando el suyo propio. Todos a protestar por la ridícula subida de las pensiones del 0,25%. Por ellos y por nosotros.

 

Fotografía: Manifestación de jubilados en Barakaldo el pasado 22 de febrero (barakaldodigital.blogspot.com)

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