El engaño de la autoayuda

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El engaño de la autoayuda

Por Mi_Nueva_Edad, | 27 Septiembre, 2017

Muchas personas en todo el mundo confían en los libros de autoayuda. Pero creer en ellos es un error. Son las relaciones sociales y la vida activa enfocada a tus propios retos y deseos los que harán crecer tu autoestima. El individualismo y el consumismo no te harán sentir mejor. Soy yo con respecto al tú, al nosotros. Y si es necesario, la psicología.

Crecepelos mágicos

Demasiadas piensan que la autoestima aumenta leyendo unas páginas de unos “iluminatis” que han descubierto el “Santo Grial” que te va a sacar del atolladero.

Estos manuales oportunistas que se venden por cientos de miles, a menudo hacen hincapié en aquello tan manido del “vaso medio lleno” en lugar del “medio vacío”.

Efectivamente, es muy importante intentar mirar la vida de la manera más positiva posible, de encontrar en uno mismo lo mejor que ofreces y tienes. Pero hay momentos en los que repetir las cantinelas de “vas a estar mejor” durante horas al día, pensando que ese simple mantra te hará sentir más feliz, no te alejará de los problemas.

Eso es precisamente lo que muchos libros de autoayuda se empeñan en repetir. Eso y haz esto, consume aquello, apúntate allí o comprate una cara nueva.

Lo que muchos de estos “crecepelos” de tres al cuarto promulgan es que tú, y solo tú puedes subir tus niveles de autoestima.

Es de cajón que los esfuerzos deben partir del individuo, de un interés por cumplir sueños y retos, de mejorar en lo personal y profesional, de cambiar...pero mucho cuidado, porque todo lo que hacemos debe estar respaldado por nuestros seres queridos y cercanos. Vamos a desarrollar este último punto.

Somos seres sociales y aunque a veces se nos olvide, casi todo lo que hacemos en nuestra vida espera un reconocimiento por parte de los demás. Nuestros triunfos y nuestros fracasos necesitan de la aprobación y la comprensión de los demás.

Por ello, cuando en esos manuales se nos presentan recetas que nos harán olvidar nuestros fracasos, nuestras tristezas, nuestras decepciones, y que solo basta con seguir una serie de pasos olvidando a los que verdaderamente pueden ayudarnos, como nuestra familia o nuestros amigos, se está enviando un mensaje realmente peligroso.

Seamos más sociales

Nuestra sociedad potencia de manera salvaje el individualismo y el consumismo. Con ello no se favorece una realidad feliz, sino un espejismo de felicidad que en los momentos más duros de la vida se desmorona creando un espacio vacío entre el yo y el nosotros.

Eso es de lo que la mayoría de manuales de autoayuda versan. Demasiado énfasis en el tú y poco en el nosotros o ellos. Eso de “todo depende de ti” es una completa falacia y amontona demasiada responsabilidad sobre cualquiera. Intentar obviar los problemas no los hará desaparecer, sino más bien enfrentarlos.

Sin miedo a pedir ayuda

Tampoco ninguno de ellos verá en los verdaderos profesionales, en los profesionales de psicología, el más efectivo apoyo en situaciones más extremas como la depresión. En estas circunstancias, lo mejor es buscar el apoyo de los que te quieren y la ayuda de los que realmente saben como dártela.

Todavía son demasiadas personas en España, y más aún cuanto mayores sean, las que piensan que acudir al psicólogo es como poco una vergüenza. Nada más lejos de la realidad. Ellos saben lo que hacen y sí pueden dar el empujón definitivo para aumentar tu autoestima.

Como seres sociales necesitamos cumplir al menos bastantes objetivos en la vida. No todos, eso es imposible. Exigirnos demasiado nos puede causar una tremenda insatisfacción y más si creemos que solo nosotros mismos somos capaces de conseguirlo todo. Unas veces si y otras no.

Para eso tenemos a los que nos rodean, para que nos echen una mano, para escucharlos y para que te escuchen, para ofrecernos oportunidades y brindárselas a ellos.

Recuerda siempre que la autoestima depende de una fructífera vida activa y de buenas relaciones sociales que siempre hay que cultivar y hacer crecer, no del individualismo y el consumismo salvaje. Apóyate en tu familia y/o amigos y en los momentos más complicados, pide ayuda psicológica y no te dejes engañar por las quimeras que plantean los libros de autoayuda.

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