Compartir casa: la nueva revolución

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Compartir casa: la nueva revolución

Por Mi_Nueva_Edad, | 28 Agosto, 2017

¿Cuáles son las ventajas de compartir casa con amigos y amigas? ¿Por qué no es una idea peregrina? ¿Por qué es impotante conectar con nuevas personas? ¿Por qué nos dirigimos a mayores de 50? ¿Qué importancia tienen las relaciones sociales para alejar la soledad? Si no vislumbras la vivienda compartida como una opción, quizás te hagamos cambiar de opinión.

Relaciones sociales: un seguro de vida

¿Sabías que las relaciones sociales son cruciales para mantener un buen estado de salud?

Cualquier profesional de la sanidad, de la psiquiatría o la psicología apoya esta idea. Mantener relaciones sociales nos ayuda en primer lugar a no ir en contra de nuestra propia naturaleza animal. Como especie eminentemente social que somos, necesitamos del apoyo y de la interactuación con otras personas para que nuestro estado de salud sea óptimo.

Las relaciones sociales son muy importantes a cualquier edad, ya tengas cinco años u ochenta. Compartir experiencias vitales, alegrías y quebrantos con el prójimo, nos ayuda a sentirnos mejor psicológicamente y físicamente; recuerda esto bien: al mismo nivel de importancia que una buena alimentación o del ejercicio físico diario.

Vivienda compartida para vivir más y mejor, sin ser una carga para nadie

Nos enfocamos a partir de esa edad porque somos realistas. Se acerca el momento de la jubilación y hay que prepararse. Tal vez tu caso sea el de un soltero/a sin hijos, el de una viuda/o o tal vez estés en pareja y con hijos . En cualquiera de estos casos, y en el de cualquiera, se abre una incertidumbre vital: ¿Cómo quiero vivir en el futuro?

De todos modos, a casi nadie le gustaría depender ni del estado a través de residencias, ni de sus hijos si los tuviera. Cuanta mayor autonomía personal mejor.

Por eso creemos que en el futuro próximo, compartir casa en edades avanzadas se convertirá en algo mucho más común de lo que creemos. No se trata de plantearse la vivienda compartida como algo inmediato, sino como un objetivo a medio o largo plazo y para eso, hay que prepararse.

Países punteros como Francia, Alemania, Estados Unidos o Canadá son una referencia en este tipo de iniciativas y en España, empieza a no ser una rareza.

Solo son ventajas

En primer lugar la citada autonomía personal. El hecho de compartir casa con amigos y amigas aleja uno de los problemas más acuciantes en los mayores como es la soledad, una verdadera trituradora de seres humanos.

Tener el apoyo de semejantes garantiza un mejor estado de salud física porque el cuidado es mutuo. Resuelve muchos de los problemas económicos de los jubilados porque los gastos son compartidos, la eficiencia energética es mayor, los momentos de angustia están respaldados y las alegrías compartidas.

Existen demasiados casos de personas mayores que necesitan asistencia en el hogar. Compartir casa puede resolver el problema de inmediato porque el gasto económico que esto supone, es siempre colectivo.

No estamos hablando solo de personas con cierto grado de incapacitación, estamos hablando de generar tiempo libre para seguir disfrutando de lo que realmente queremos disfrutar; viajar, salir a pasear o a comer, ir al cine, al teatro o a bailar.

Si te tomas la vida como un continuo aprendizaje, esta es una maravillosa manera de seguir aprendiendo de ti y de los demás.

Muchos se preguntarán: ¿Y perder todo lo que tengo? La respuesta es amplia y a la vez sencilla. Si tienes una casa en propiedad, tal vez puedas venderla, alquilarla o si es grande, compartirla con tus amigos.

Si tu hogar es de alquiler y grande, tal vez sea una carga. Si es pequeña, podrías optar a una casa más cercana a tus sueños (más cerca de la naturaleza o en el centro de tu ciudad) porque comprarla o alquilarla con un grupo de amigos es mucho más factible.

Por otro lado, no significa para nada una pérdida de intimidad. Las reglas de la convivencia, como en cualquier ámbito de la convivencia, las fijan los miembros de la comunidad.

Ponte manos a la obra. Conecta con personas como tú, con futuros amigos con los que seguir disfrutando de la vida a menor coste y sin el fantasma de la soledad rondando en tu salón. Compartir casa potencia tu buena salud por medio de las relaciones sociales, mejora tu bolsillo, respeta el medio ambiente y aumenta tu autoestima, porque no dependerás de nadie. A los mayores de 50, se les abre una nueva forma de convivencia. ¿Todavía te lo estás pensando?

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