Doñana en el punto de mira

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Medio Ambiente

Doñana en el punto de mira

Por Mi_Nueva_Edad, | 05 Junio, 2017

El Parque Nacional de Doñana es uno de los ecosistemas más importantes del planeta. Ahora se encuentra en un momento crítico, sobre todo por la sobreexplotación de los acuíferos por parte de plantaciones agrícolas ilegales. Si no se pone remedio pronto, Doñana entrará en declive irreversible y perderemos uno de los grandes símbolos de nuestro medio ambiente. Mi Nueva Edad se suma a la campaña de sensibilización de este paraíso.

¿Por qué es tan importante?

El sistema de marismas y lagunas, las dunas, el monte bajo y las zonas arboladas del parque, representan el mayor espacio de conservación de especies de toda Europa. Es el lugar de anidación permanente o temporal de muchas especies de aves procedentes de Europa Occidental y de África, que además eligen este lugar tanto para reposar de sus viajes, como para la cría.

Su privilegiada situación geográfica a caballo entre dos continentes y el Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo, convierten a Doñana en un verdadero y literal paraíso vegetal y animal.

En él, las protagonistas son las aves pero no son las únicas. De hecho la especie talismán de Doñana es el felino más amenazado de la tierra: el lince ibérico.

Por todo ello, fue declarado Parque Nacional y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

En el punto de mira 

En los últimos años y sobre todo en os últimos meses, se habla mucho en los medios de la precaria y peligrosa situación de Doñana. La Comisión Europea y la propia UNESCO ya han dado sendos ultimátums al gobierno español y a la Junta de Andalucía, los encargados de velar por la conservación del espacio natural, para que tomen medidas que garanticen su conservación a raíz de los problemas que lo acucian: la sobreexplotación de los acuíferos subterráneos debido a los cultivos ilegales de fresas, otros frutos rojos y cítricos, el proyecto de dragado del río Guadalquivir y el inminente cambio climático.

La UNESCO advierte a nuestras autoridades que si no pone fin a los cientos de pozos, balsas y cultivos ilegales que están esquilmando los acuíferos subterráneos que abastecen de agua a las lagunas (muchas de ellas ya secas permanentemente) y paraliza definitivamente el proyecto de dragado del gran río andaluz, a partir de 2018 incluirá a Doñana dentro de la lista de Patrimonio de la Humanidad en peligro.

Doñana acorralado

El desastre de la mina de Aznalcollar en 1998 que estuvo a punto de acabar con el parque no sirvió, parece ser, para considerar este espacio como se merece y tras los años de crisis, en los que miles de personas se vieron obligadas a buscarse la vida con los cultivos de frutos rojos, sobre todo en el arco al norte de Doñana, de nuevo nos encontramos ante una situación al borde de la catástrofe.

Los agricultores son en parte responsables de la situación. Nos referimos a aquellos que han desarrollado extensiones de cultivo en terreno forestal. Pero nadie puede culparlos de intentar salir adelante y alimentar a sus familias y a las de los miles de jornaleros que dependen de ellos.

A nuestro modo de ver y al de los diversos grupos ecologistas que son los primeros en dar la voz de alarma junto con los científicos que trabajan desde dentro, al de la propia Comisión Europea y al de la ONU (UNESCO) son la Junta de Andalucía y el gobierno central los que tienen que velar por el cuidado del espacio y el de los habitantes de la zona.

Han estado mirando para otro lado mientras crecían los cultivos ilegales y los consiguientes pozos, no han buscado alternativas a las gentes agobiadas por la pobreza tras la crisis y han optado por el “pan para hoy y hambre para mañana”.

Para eso se los elige en la urnas, para buscar solución a los problemas de manera integral y para todos; los humanos y el resto de seres vivos.

De nuevo el cortoplacismo, la falta de imaginación, de inversión en un futuro duradero y la caza de votos se impone en nuestro país. Basta ya. ¡Gánense su sueldo y miren por sus ciudadanos y por la naturaleza!

Si Doñana desaparece; ¿que pasará con los cientos de miles de especies que viven en sus más de 100.000 hectáreas? ¿cómo podría afectar eso al medio ambiente de dos continentes? El daño probablemente sería incalculable e irreversible y, a medio plazo, también lo sería para nosotros.

Mi Nueva Edad se compromete como un altavoz más en la lucha por la conservación del Parque Nacional de Doñana. El medio ambiente no se puede tomar a la ligera y más en casos como este. Un ecosistema tremendamente amenazado por la sobreexplotación de los acuíferos y las plantaciones agrícolas ilegales. Parémoslas y busquemos alternativas vitales para las personas. Cuidemos la naturaleza. Cuidémonos.

 

Imagen: Estructuras fractales en Doñana (Wikimedia Commons)

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