Los hábitos nos esclavizan

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Los hábitos nos esclavizan

Por Mi_Nueva_Edad, | 18 Diciembre, 2017

En general, al ser humano, le cuesta asumir los cambios vitales y tomar caminos que todavía no había tomado. Cuando son más de 50 años los vividos, parece que se nos hace más cuesta arriba, particularmente en España. Permitirse el placer de probar cosas nuevas, de traicionar nuestros gustos o nuestros productos de confianza, puede traer muchas cosas buenas, desde ahorro económico a nuevas experiencias. Conecta con el mundo, esta vez de otra manera.

¿Estabilidad o monotonía?

Poner en peligro nuestra estabilidad (muchas veces es sólo monotonía), nos da pánico. Le hacemos demasiado caso al refranero y preferimos lo malo conocido en lugar de lo bueno por conocer.

Está bien conservar buenas costumbres y mantenerse fiel a tus productos de confianza pero por favor, aburrirse nunca. Como somos animales de costumbres, solemos comprar una marca de café, un medicamento de tal marca o hacer la compra en ese supermercado.

Las marcas blancas nos permiten ahorrar manteniendo la calidad. Sin embargo nos resistimos a abandonar nuestro producto de toda la vida y lo más sorprendente es que aún sabiéndolo, seguimos manteniendo nuestra fidelidad de antaño. Se cree que un 47% de nuestros hábitos no somos capaces de modificarlos a pesar de que nos podrían beneficiar al menos en el bolsillo.

Es como si una extraño imán nos uniera para siempre a nuestros hábitos y costumbres. Es un error en la mayoría de los casos. Más allá de ellos se abre un inmenso campo de experimentación y de prueba que podría sorprendernos, aportarnos beneficios económicos y enriquecer nuestras a veces, monótonas vidas.

Nos viene a la memoria aquel sketch de Martes y Trece en el que se le llega a ofrecer muchas unidades de detergente “Gabriel”, el mismo que usa la compradora habitualmente, a cambio de una unidad de dicho detergente. Por una idea absurda de fidelidad y de miedo al cambio, la compradora se niega a la evidente mejora. Una escena delirante, desternillante y surrealista. Pues salvando las distancias de la parodia, muchas veces actuamos así.

Suceden cosas extrañísimas que afectan a nuestras costumbres y al tiempo absurdo que gastamos siendo fieles a ellas. Solemos ir de un sitio a otro por el mismo camino y usando el mismo medio de transporte. Un día, por circunstancias de la vida como puede ser una avería en el medio que usamos, nos vemos obligados a cambiar la ruta y nos damos cuenta que la alternativa es igual de rápida o incluso más. Pues bien, cuando queda restablecido el servicio habitual, en la mayoría de los casos insistimos en volver a nuestro viejo itinerario aunque nos salga más caro. Hay estudios sobre ello.

Otras veces tenemos tiempo para ir andando de un sitio a otro. Hace buen tiempo, no me viene mal hacer algo de ejercicio y me voy a ahorrar el dinero del transporte o de la gasolina. ¿Y que decisión tomamos? Pues hacer lo de siempre.

La esclavitud de los hábitos

Tener hábitos, en muchas ocasiones supone estar encadenado por uno mismo. Los hábitos nos obligan a no pensar, a no arriesgar y a ir sobre seguro sobre todo cuando hemos recorrido media vida, cuando tenemos más de 50. Potencia los miedos a equivocarnos y aunque así fuera, nos podemos perder por el camino descubrimientos que ni siquiera nos habíamos planteado. Desde encontrar una cesta de la compra más barata por la misma calidad a cambiar de barrio aunque vivamos cerca de una autopista. Ir de vacaciones cada año al mismo sitio, elimina la posibilidad de conocer el resto del mundo.

Los hábitos son poderosos y nos esclavizan. Tenemos demasiado miedo al error pero tras él, si lo hubiere, puede haber todo un universo de aciertos.

Recuerda en tu día a día, que tienes la posibilidad de hacer algo distinto que puede ser beneficioso para ti. Las nuevas experiencias nos abren los ojos, los hábitos muchas veces nos los cierran. Cambia porque probar nuevas cosas nos ayuda a darnos cuenta de que quizás estábamos equivocados, que nuestros gustos han podido evolucionar y encima ahorramos. Si tienes más de 50, es hora de que te traiciones un poco. Huye del aburrimiento. Conecta de nuevo la mente para no ser un autómata.

 

Imagen: Supermercado (ecocosas.com)

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