Écija hacia el sol

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Viajes

Écija hacia el sol

Por Mi_Nueva_Edad, | 17 Noviembre, 2017

Y en la campiña de Sevilla, de repente emerge Écija, una ciudad marcada por su alfombra de casas blancas de las que se yerguen sus esbeltas torres y rodeada por campos de cereales y girasoles. Un viaje lleno de cultura barroca, de cultura del caballo y de gastronomía deliciosa. Un lugar para compartir la deslumbrante luz del sol y la umbría de sus refrescantes patios.

Las torres que acarician el sol

Nos encontramos en la archiconocida “Sartén de Andalucía”, en la “Ciudad del sol”, en la “Ciudad de las Torres” a orillas del Río Genil.

Es una buena época para disfrutar de Écija, cuando las temperaturas permiten el paseo sin sofoco y los sudores no te nublarán la vista pues hay mucho por ver, oír y degustar.

Once son las torres que rompen la uniformidad de alturas de sus callejuelas que sortean los rayos de su sol estival y sus recoletas plazas llenas de encanto, que llaman al viajero a reposar tranquilamente con un buen café, una limonada, un gazpacho, un flamenquín o un bollete relleno de cualquier exquisita sorpresa.

Llaman poderosamente la atención estas altas torres. En primer lugar porque recuerdan, como en otros pueblos de la provincia a su referente más cercano: la Giralda de Sevilla. Y llaman la atención por sus alturas, su elegancia, su corona de cerámica vidriada de colores y sus flechas de remate. También sus espadañas preñadas de campanas, con ese sonido tan ancestral de la llamada o el anuncio al fiel de lo acontecido en la ciudad.

Ciudad barroca

Es el siglo XVIII el predominante en Écija. Aunque de orígenes muy antiguos y restos muy interesantes de su pasado romano como los mosaicos del ayuntamiento o los restos de su muralla árabe con sus torres que muestran que fue una ciudad capital de Al-Andalus, alcanzó un climax en el barroco final. Prueba de ello son sus numerosos conventos y parroquias y sus palacios y casas solariegas que salpican todo el casco urbano.

Algunos de estos monumentos son un hito dentro del barroco andaluz y muchos de ellos dignos de admiración para cualquiera.

No dejes de cruzar ninguna puerta accesible, pues aunque algunos de sus monumentos no lo parezcan en el exterior, ricas decoraciones, exuberantes retablos y cúpulas, bellos patios blancos con fuentes y muchos más secretos te esperan intramuros.

La Iglesia de Santa María es uno de los ejemplos a los que nos referimos junto con la plaza que le da acceso y el espectáculo barroco en mármol del monumento dedicado a sus patrones: la Virgen del Valle y San Pablo.

Te animamos a recorrer su Plaza de España, la más amplia de toda Écija y los monumentos que la rodean. Es el verdadero centro neurálgico de la ciudad.

El Convento de los Carmelitas Descalzos junto con su Iglesia de la Limpia Concepción de Nuestra Señora (s. XVII) es de obligada visita y está considerada la más barroca de todas las construcciones de la ciudad y que marcaría el resto por ser la primera de este estilo. Todo un despliegue y riqueza decorativa.

Son tantos los edificios religiosos destacables que sería absurdo enumerarlos a todos y no prestar un poco de espacio a algunos de sus edificios civiles mas destacados. Se trata del Palacio de Peñaflor (Monumento Nacional) del siglo XVIII. Un bellísimo palacio con el balcón más largo de España que recorre toda su curva fachada, frescos bajo su llamativo alero y portada monumental con columnas salomónicas en el cuerpo superior (fotografía en la parte superior).

También destacable el Palacio de Benamejí (Monumento Nacional), también barroco y enmarcado por dos torres simétricas representa un claro ejemplo del mejor modelo palaciego de la época en Andalucía y en España o el Palacio de Valdehermoso, el mejor ejemplo de arquitectura renacentista-plateresca (siglo XVI) de toda la ciudad con una curiosa distribución en fachada y preciosos miradores.

Y si quieres más cosas interesantes que hacer. No dejes de presenciar alguna exhibición de caballos de pura raza española que en Écija tienen uno de sus lugares de referencia.

El viaje a Écija se nos ha hecho corto. Prepara tú el tuyo, comparte toda esa cultura desbordante en la Sevilla más esencial, llena del sabor de su gastronomía y del sonido de la eterna guitarra en uno de sus patios. Después, la echarás de menos.

 

Imagen: Palacio de Peñaflor (blogdelprofejuan.blogspot.com.es)

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