Pura vida en la Val d'Aran

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Viajes

Pura vida en la Val d'Aran

Por Mi_Nueva_Edad, | 26 Agosto, 2016

Hoy queremos viajar con vosotros a uno de los lugares más singulares de nuestra geografía. Un lugar ideal para compartir y relajarse entre amigos, disfrutar de la naturaleza, de su gastronomía, de su historia y su arquitectura de montaña. Conoce la Val d'Aran (en aranés), un lugar especial en pleno centro de los Pirineos.

Val d'Aran único

Por sus vicisitudes históricas, el Valle de Arán (en castellano) o Vall d'Aran (en catalán), se encuentra en el extremo noroccidental de la provincia de Lleida. Aunque pertenece a Cataluña, conserva cierta autonomía dentro de ella, con un idioma propio, el aranés, siendo este un dialecto del occitano francés y con influencias y dominaciones de una a otra vertiente de los Pirineos.

En una bellísima comarca de la vertiente norte pirenáica, con alturas a partir de los 1.000 metros y con parte de ella por encima de los 2.000, actualmente es muy conocida por sus pistas de esquí en invierno y por su actividad turística relacionada con los deportes de invierno en la cercana Baqueira-Beret y el senderismo por sus frondosos bosques y los deportes de aventura también en verano y otras estaciones.

Si lo que buscas es tranquilidad y relajación, su impresionante naturaleza, sus bellos pueblos y sus instalaciones hoteleras con spas, te seducirán para no marcharte nunca de allí.

Qué ver

Por supuesto su capital Viella Mitg Arán. Es una pequeña ciudad de más de 5.000 habitantes con una arquitectura típica pirenáica con sus tejados de pizarra, iglesias encantadoras como la de San Miguel, el ayuntamiento porticado, la Torre del General Martinón del siglo XVII y con todas las comodidades de un pueblo moderno.

Pasear por las riberas de sus dos ríos principales, uno, el Garona, que nace en este valle y desemboca en el Atlántico francés y otro, el Noguera Pallaresa que aún naciendo a 100 metros del otro, dirige sus aguas hacia la vertiente mediterránea, es una experiencia que hará explotar tus sentidos. Cascadas y saltos de agua como la de Uelhs Deth Joeu y sus estruendosas aguas o la de Saut Det Pish con más de 35 metros de caída desde donde contemplar el pico más alto de los Pirineos, el Aneto y unos prados dignos de postal.

El Val d'Aran, está repleto de bellos rincones, de pueblos como Arties, Les, Bossots, Salardú o Babergue, de iglesias románicas como la de Sant Andreu de Salardú y su bella talla del Cristo del siglo XII, la Iglesia de Era Mair de Diu dera Purificación y muchos santuarios e iglesias más.

Al natural

Pinos silvestres, hayas, abetos, pinos negros y prados sirven de cobijo a muchos animales. Especial atención a la reintroducción del oso pardo y del quebrantahuesos en la zona.

Y para natural su gastronomía típica de zonas de montaña con sopas, estofados, su famosa olla aranesa o el exquisito queso brossat o brull. Y de postre unos crespetes. Una cocina contundente para el invierno pero a la que no renunciarás si vas en otra épocas del año, puesto que las temperaturas nunca son excesivamente altas.

Atrévete con este valle que guarda el encanto de haberse visto aislado durante mucho tiempo. Auténtico y con personalidad como pocos lugares de nuestra geografía.

 

Imagen: Río Garona y vistas del Aneto (wikipedia.org)

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