Luces y sombras del modelo sueco

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Luces y sombras del modelo sueco

Por Mi_Nueva_Edad, | 30 Mayo, 2016

Mi Nueva Edad siempre ha abogado por una serie de valores comprendidos dentro del concepto de la amistad, basados en la autonomía sin estar reñida con la interacción con la comunidad, el hecho de compartir (tanto vivencias y experiencias como compartir casa), la importancia de mantener una vida activa y una vida saludable, en definitiva una vida en sociedad sin exclusión, enfocada a los problemas de los mayores de 50.

El arquetipo sueco

El modelo europeo de sociedad siempre ha mirado al norte. Los países escandinavos son la meta a alcanzar para muchos y su concepto de la socialdemocracia. Suecia, más concretamente, se ha convertido en la cara con la que nos gustaría reconocernos algún día.

Esta claro, que con la crisis actual todos hemos notado que ese espejo está un poquito más lejano, pero aún así, todos desean que ese modelo basado en la individualidad y una mayor igualdad social entre sus miembros, crezca y se consolide en el nuestro.

Un documental

Se acaba de estrenar “The Swedish theory of love” (La teoría sueca del amor) del director italo-sueco Erik Gandini. El pasado día 24 de mayo el periódico digital eldiario.es publicaba un artículo http://www.eldiario.es/cultura/fenomenos/sistema-perfecto-falla_0_519348866.html, de la mano de Lucía Litmaer, analizando los problemas de ese modelo social que el documental nos presenta, con sus luces y sombras.

En él, se analiza que si bien el prototipo sueco ha llegado a conquistar un verdadero estado del bienestar basado en el individuo, con una protección en la mayoría de los aspectos económicos y de derechos sociales tanto en educación como en sanidad, en dependencia como en inclusión y en la casi ausencia de discriminación de sus ciudadanos, hay grietas por el que ese estado se resquebraja.

Ese problema se llama soledad y aislamiento y los más perjudicados son los mayores, como casi siempre. El estado se encarga de atenuar o casi reducir a lo anecdótico la exclusión por motivos económicos. Nadie depende de nadie en lo económico y se goza de una protección casi total. De hecho es uno de los países con menor tasa de desempleo, con los menores índices de pobreza y en el que la riqueza está más equitativamente repartida.

Pero el fomento de la individualidad y el casi ostracismo al que se ha llevado a la dependencia o más bien a la interdependencia, ha creado una nación en donde la mitad de su población vive sola. De ese porcentaje, el 40% asegura que se siente en soledad. Suecia es el paraíso, pero no tanto.

Se podría decir que es una sociedad tan desinfectada en tantos aspectos, que están surgiendo nuevas infecciones por otro lado.

Aprender para perfeccionar

Os preguntaréis que tiene eso que ver con la sociedad española, si nosotros mantenemos a la familia como núcleo principal sobre el que sustentamos nuestro patrón social. Pues bien, aunque eso es cierto en gran medida, los españoles y en general los modelos mediterráneos, han cambiado mucho en los últimos años y lo seguirán haciendo.

Si la crisis nos lo permite, si los políticos son capaces de reaccionar ante los retos, debemos seguir mirando a Suecia, a Noruega o a Finlandia, pero con objetividad. Debemos observar también en qué han fallado y como podemos perfeccionar su modelo. Olvidarnos de los complejos de inferioridad y aprender de lo malo tanto como de lo bueno.

Las evidentes dificultades para relacionarse de los suecos tienen que ver con su clima, por supuesto, y con su carácter, pero nunca antes como hasta ahora, se habían encontrado tales porcentajes de personas que se sienten solas, precisamente por el hecho de no tener que depender de nadie.

Atención porque el problema al que se enfrenta Suecia, también se está extendiendo en España. Los porcentajes de aislamiento y soledad, también crecen entre nosotros.

Nuestra enseñanza debe saber aprovechar las ventajas del individualismo y la autonomía personal, con las ventajas de sentirse parte de una comunidad. Ser miembro de una familia biológica sin llegar a romper todos los lazos y ser miembro de la otra familia que son los amigos, para que nunca nadie se encuentre aislado.

En eso estamos.

 

Fotografía: Vista de estocolmo, la capital sueca. (pixabay.com)

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