El hueso del pene de la evolución

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Ciencia

El hueso del pene de la evolución

Por Mi_Nueva_Edad, | 26 Diciembre, 2016

Conoce por qué hace casi dos millones de años que el hombre perdió su hueso del pene. La ciencia ha hallado ahora la solución al enigma y parece que tiene que ver con la manera que tenemos los humanos de practicar sexo. Queremos compartir este descubrimiento que nos aleja un poquito más del mono.

¡Un hueso en el pene!

Por si no lo sabías los primates, al igual que muchos carnívoros, tienen en el extremo o a lo largo del pene (en el interior, claro está) un hueso o báculo que puede llegar a medir de 5 a 1 centímetro.

Se calcula que este pequeño báculo se desarrolló hace unos 50 millones de años pero, ¿para qué?

Hasta ahora no se tenía muy clara su funcionalidad. Chimpancés y bonobos, nuestros parientes más cercanos lo siguen teniendo, al contrario que nosotros.

En la University College de Londres estaban empeñados en averiguarlo y lo han conseguido.

Con hueso el sexo dura más

Pues si, es lo que estáis pensando. Estos científicos han llegado a la conclusión de que el sentido de tenerlo es prolongar el acto sexual, así que sin él, duramos más bien poco.

Parece ser que ese hueso prolonga la copulación y esto permite que el macho se asegure mucho más la descendencia.

Por otra parte el tamaño si importa en este caso. Se sabe que los animales que tienen un báculo más largo, mantienen coitos mucho más duraderos asegurándose así mucho más la descendencia, ya que dentro de su especie mantienen una competencia mucho mayor por las hembras. Es decir son más polígamos.

La monogamia

Hace 1,9 millones de años, cuando atravesábamos la fase Homo erectus, nos hicimos monógamos...o casi. Es aquí cuando los hombre perdieron su huesecito.

Al emparejarnos de manera más duradera, la competencia tendía a desaparecer y el báculo se hizo prescindible y, como sabemos, en el largo camino de la evolución, lo que no sirve de nada, desaparece.

Aunque a muchos les escueza, las relaciones sexuales de los humanos, mejor dicho, el acto de la penetración, dura de media de dos a tres minutos. Probablemente tenga que ver con nuestra condición de monógamos debido a la falta de competencia.

Esto podría entrar en contradicción con el hecho de que los bonobos, que si tienen el hueso, lo hagan con un promedio de 15 segundos. Su estrategia es diferente.

Los bonobos son extremadamente promiscuos y tienen en las relaciones sexuales un especie de pegamento social para estrechar sus relaciones sociales. Se cree que esta promiscuidad hace que cualquier macho pueda tener la sospecha que la descendencia de cualquier hembra es suya, con el fin de evitar los infanticidios dentro del grupo.

La ciencia sigue hallando eslabones de nuestra evolución. El sexo, la reproducción y el hueso que perdimos del pene también nos alejan del mono.

 

Fotografía: Rob Bixy (Wikimedia commons)

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