El dinero da la felicidad, pero...

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Economía y Empleo

El dinero da la felicidad, pero...

Por Mi_Nueva_Edad, | 07 Noviembre, 2016

¿El dinero da la felicidad? ¿Nuestra economía influye en la percepción del bienestar subjetivo? ¿Nuestras relaciones afectivas con la pareja, los amigos y las amigas y en definitiva con la comunidad, pesan más que los bienes para considerar nuestro grado de felicidad? ¿Sirve como un placebo el famosos dicho para consolar a los que no tienen riquezas?

Sin duda estas preguntas no tienen una respuesta fácil. Sin embargo intentaremos dar algo de luz para poder contestarlas.

La “paradoja Stearlin”

En los años 70, Richard Stearlin comenzó un estudio para determinar si el dinero daba la felicidad. En él concluía que efectivamente si lo daba pero con matices importantes. Conseguir ser felices tiene que ver con que la economía individual cubra las necesidades básicas y que una economía en crecimiento ayudaba a serlo aun más pero con un límite.

Afirmaba que llegado a un punto, el dinero dejaba de ser un factor determinante para el aumento de la satisfacción.

La paradoja refutada

Estudios más recientes afirman que esto no es así. Según estos, la felicidad está íntimamente relacionada con el aumento de la riqueza.

Esta conclusión, a grandes rasgos, defiende que cuanto más dinero se tiene, más feliz eres. Es decir, que nadie consigue saciarse de la riqueza y que cuanto más tienes, más quieres y esto se traduce en satisfacción.

El bienestar subjetivo

Pero sigue habiendo contradicciones. Resulta que el país que se considera a sí mismo como el más feliz es Bután, una pequeña nación del Himalaya que quiere medir su riqueza no por su PIB sino por su Felicidad Interior Bruta.

En Estados Unidos, el PIB en los últimos 40 años no a cesado de crecer y sin embargo la sensación de sus habitantes sobre la felicidad no ha aumentado.

Esto también tiene mucho que ver con el aumento de las desigualdades es ese y en muchos países de nuestro entorno.

Queda patente y esto es incontestable, que si no se cubren las necesidades básicas, es decir, si se vive en la pobreza, no se puede ser feliz.

Pero también está claro que la percepción de lo que significa ser feliz es diferente en cada uno de nosotros y en cada sociedad. No se podría afirmar categóricamente que se es más feliz por el simple hecho de que te lo parezca.

Lo único que se puede afirmar es que se es infeliz si vives con el peso de no poder llegar a cubrir tus necesidades y las de los tuyos constantemente.

Como ya hemos dicho muchas veces, hay un tipo de felicidad que va asociado a lo afectivo. La pareja, los hijos, los amigos y las amigas y la relación de compromiso, empatía y solidaridad con el entorno está ligada a la sensación de felicidad.

De nada sirve tener dinero si te falta todo lo demás.

Otra cosa queda clara también: el aumento de las desigualdades, la sociedad consumista que nos bombardea con mensajes continuos sobre lo que “necesitamos” para sentirnos plenos y el aumento del individualismo, nos provocan infelicidad si no podemos alcanzar los niveles económicos de otros y lo material que tienen al alcance de la mano.

Es importante que el dinero apoye a nuestras buenas y sanas relaciones con la pareja, los amigos y amigas, nuestros hijos, nuestra comunidad e incluso nuestro medio natural para alcanzar la felicidad. De nuevo el equilibrio.

¿Y tú, qué piensas?

 

Fotografía: Mujer de Bután de Zachary Collier (Flickr)

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2 comentarios
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2 comentarios en "El dinero da la felicidad, pero..."

Encarna García Pérez escribió 7 de Noviembre de 2016 a las 19:55

El dinero debería servir para tener una vida digna y un entorno estable donde poder desarrollarnos como personas. A partir de ahí cada uno podría elegir cual es el camino para la felicidad. Las desigualdades sociales, provocadas fundamentalmente por la avaricia, la codicia y la malas practicas en general, impiden avanzar a una sociedad. Aquí es donde el dinero da la felicidad a unos pocos y provoca frustración a muchísimos.

Francisca Abellón Cánovas escribió 7 de Noviembre de 2016 a las 21:35

Amiga, totalmente de acuerdo. Nada más que añadir



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