Sal, azúcar y grasas: ¿si o no?

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Salud y Belleza

Sal, azúcar y grasas: ¿si o no?

Por Mi_Nueva_Edad, | 02 Noviembre, 2016

En torno a la sal, el azúcar y las grasas, hay muchos mitos y muchas realidades que deberíamos conocer. Para mantener una buena salud, los mayores de 50 necesitan prestar atención al mantenimiento de una vida saludable y la dieta para ello es capital.

Vamos a compartir y a desmentir algunas leyendas urbanas sobre estos tres componentes tan presentes en nuestra alimentación.

Antes de entrar en materia debemos grabarnos esta frase como un mantra: “Nada es malo si lo tomamos con moderación”

El azúcar  

Si pero no. Es el más dañíno de nuestros tres protagonistas y el más adictivo.

Nuestro organismo necesita los carbohidratos como principal fuente de energía y el azúcar está dentro de esta categoría.

Ahora bien, de todos los alimentos catalogados dentro de esta grupo es el menos necesario.

Es difícil prescindir del azúcar en nuestra alimentación. Está presente en casi todos los productos no frescos (precocinados, embutidos, snacks, etc.). Estamos acostumbrados a celebrar todo tipo de acontecimientos con pasteles o dulces típicos y le echamos azúcar a casi todo lo que tenga que ver con desayuno, café, te, merienda o postre.

El azúcar es un carbohidrato simple. Nos da energía o sensación de ella por poco tiempo y se transforma en grasa fácilmente. Por ello favorece el sobrepeso y la posibilidad de padecer diabetes y caries.

Con el azúcar naturalmente presente en las fruta, estamos más que cubiertos. Hay que desterrar por completo los refresccos, zumos no naturales y los dulces....está bien, sólo para momentos especiales.

La miel es azúcar básicamente y si sustituimos el azúcar por ella, el daño será prácticamente el mismo. Eso si, la miel tiene otras muchas propiedades, así que podemos tomarla pero con moderación.

La sal

Efectivamente la sal es tan necesaria como el agua o incluso más. El sodio es esencial para proteger las células, para la circulación sanguínea, regula el metabolismo y el equilibrio hídrico. Pero claro, si se toma en exceso aumenta la tensión arterial y aumenta el riesgo de derrame cerebral.

Se deben tomar de 3 a 6 gramos al día y para controlarlo es mejor no tomar alimentos preparados y controlar personalmente la que ingieres.

Hay que recordar que casi todos los alimentos que consumimos contienen sal de manera natural. Un claro ejemplo son los huevos a los que acostumbramos a añadirles un pellizquito.

Ponle ajo, pimienta y hierbas a tus comidas para saborizarlas y quítale una pizca de sal a tu vida. Tu cuerpo te lo agradecerá.

Las grasas

Pues son muy necesarias para tu organismo. De hecho se está desterrando el mito de que son tremendamente malignas para la salud. La grasa es imprescindible porque sirve como portadora de vitaminas solubles en ellas.

Modera el consumo de carne y sobre todo de embutidos, no abuses de los lácteos, aléjate de la margarina y la mantequilla y restringe tu consumo de fritos. Estas son las principales fuentes de grasas saturadas.

Opta siempre por grasa de origen vegetal (grasa no saturadas) como el aceite de oliva.

Recuerda que la sal, el azúcar y las grasas son buenas para tu salud si las tomas de manera inteligente. No abuses y date un capricho de vez en cuando.

 

Imagen: Public Domain Pictures

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