¿Y nuestras pensiones?

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Economía y Empleo

¿Y nuestras pensiones?

Por Mi_Nueva_Edad, | 24 Agosto, 2015

Este artículo no pretende ser alarmista. No va dirigido a los jubilados y ni siquiera a los que están a punto de jubilarse. Este artículo pretende presentar una realidad de la que muchos hablan desde hace tiempo; qué pasará con nuestras pensiones.

Periodistas, analistas económicos, sociólogos, fundaciones de entidades financieras, demógrafos y tantos otros, nos recuerdan la cruda realidad que espera a muchos que están por jubilarse de aquí a 10 años y a más largo plazo. Nuestro sistema actual de pensiones es insostenible.

Pero los que más deberían hablar de ello, planteando soluciones y abriendo un debate serio entre todos los agentes de la sociedad, son los políticos. Pero no lo hacen. No al menos de manera seria y/o clara. Sus preocupaciones son las próximas elecciones y sus intereses partidistas en general. Es un tema peliagudo y complejo, no hay duda, pero el problema no espera y mucho menos desaparece.

Les pasa lo mismo con otros grandes problemas de estado como la política energética, la vivienda o la educación. Aquí no nos cansaremos de denunciarlo.

Crisis, paro, envejecimiento y precariedad

Actualmente se plantean en nuestro país, pero también en otros de nuestro entorno (OCDE), muy serias dudas sobre como vamos a pagar las pensiones dentro de pocos años. La crisis económica actual, ha hecho una gran mella en el empleo y el envejecimiento de la población es un hecho.

La tasa de paro juvenil por las nubes, el aumento de contratos precarios, las prejubilaciones o el paro a partir de los 45 años. En cuanto a esto último, se plantea un doble problema. Por un lado, las consecuencias obvias de perder el trabajo a esas edades y por otro, la dificultad para encontrar nuevo empleo. ¿No deberían plantearse medidas efectivas a través de incentivos a las empresas, para fomentar el empleo a partir de los 45 o 50 años?.

Se tendrá que tener en cuenta a aquellas personas que perdieron su empleo en el último tramo de su etapa laboral, para no condenarlos a la marginación con el computo de su pensión, si a lo largo de su vida han cotizado lo suficiente, pero no así en los últimos años. Es una tremenda injusticia.

Las pensiones deben equipararse en una media más baja que la de ahora. Las diferencias entre una pensión y otra, tendrán que ser mínimas y las más altas de ciertos sectores (un 17,5% percibe de 1.500 a 2.500 euros y un 0.3% mas de esa cantidad), se tendrán que reducir drásticamente.

Inmigración

La crisis, ha provocado la huida de muchos inmigrantes que en los años de bonanza económica, mitigaron en parte el problema del envejecimiento de la población.

En el futuro, y si como parece, la tasa de natalidad no aumenta, debemos estar abiertos a nuevos flujos migratorios procedentes de Africa y de India principalmente. Los países hoy emergentes se enfrentan también hoy, a la inversión de la pirámide poblacional (Sudamérica o China, por ejemplo).

Pero para ello debemos crear riqueza y ello no se hace con la exclusión de jóvenes, de personas de mediana edad y de jubilados.

Las pensiones

Pero si la economía no da un vuelco espectacular, y eso no parece muy probable, la población española estará tan envejecida que en el plazo de pocos años vamos a pasar de tener 9 millones de pensionistas a 16 millones. En las próximas cuatro décadas, 4 de cada 10 personas serán mayores de 65 años y su pensión media será de 500 a 600 euros. Prácticamente en el umbral de la pobreza.

Lo que queda claro es que, muy a nuestro pesar, la edad de jubilación se tendrá que retrasar a los 67 años y puede que en un futuro incluso a más. Si esto tiene que ser así, habría que plantearse de qué manera puede encajar este sector en el mercado laboral, ya que ciertas capacidades se pueden haber visto mermadas. Probablemente la jornada laboral se tendrá que ir reduciendo paulatinamente.

El ahorro como solución

Los españoles ahorramos poco. La tasa que empleamos en fondos de pensiones es del 8,2% del PIB mientras que la media de la Unión Europea es del 30,7%. Es un problema de educación financiera, no hay duda, pero: ¿Que capacidad de ahorro tienen los jóvenes con la situación económica actual? ¿Cómo está planteada la política de vivienda y nuestra propia cultura de la posesión de la misma? ¿Son nuestros alquileres asequibles a la media de sueldo español?. 

Desde Mi Nueva Edad aportamos nuestro pequeño grano de arena, planteando la vivienda compartida como medida de ahorro y para evitar la exclusión social y la soledad. Estamos convencidos que en los próximos años tendrá un auge tremendo.

Lo que queda claro es que nuestra sociedad tendrá que ser más inclusiva, más imaginativa, más colaborativa y más solidaria. El ser humano siempre se ha caracterizado por su capacidad de adaptación a los cambios. Entre todos podemos lograrlo.

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