Las Tablas de Daimiel: un ecosistema único y frágil

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Las Tablas de Daimiel: un ecosistema único y frágil

Por Mi_Nueva_Edad, | 14 Agosto, 2015

Ciudad Real es una provincia desconocida por muchos. Sin embargo, cuenta con atractivos de primer orden. 

Al atractivo cultural que sin duda tiene (el famoso Festival de Teatro Clásico de Almagro es la punta de lanza de su oferta), hay que sumar el de sus parques naturales. Las lagunas de Ruidera a caballo entres Ciudad Real y Albacete, Los Ojos del Guadiana (o lamentablemente, lo que queda de ellos) y como no, sus dos Parques Nacionales: el de Cabañeros y el de Las Tablas de Daimiel.

Del de Cabañeros ya hablaremos más adelante, en otoño, con la espectacular berrea, pero Las Tablas de Daimiel atraviesan ahora una de sus épocas más plenas con el anidamiento y la fase de cría de muchas aves migratorias.

Un lugar único en el mundo

Se encuentran en los términos municipales de Daimiel y Villarrubia de los Ojos, y representan un tipo de ecosistema único y excepcional en el planeta: las tablas fluviales.

Se forman por la confluencia de los ríos Guadiana, de aguas dulces, y el Cigüela de aguas salobres. A sus aportes de agua hay que sumar las aguas de acuíferos subterráneos. Esto, unido a la llanura con escasa pendiente, propicia la formación del humedal.

Fue declarado Parque Nacional en 1973, Zona de Especial Protección para las Aves y Reserva de la Biosfera por la Unesco dentro del complejo de la denominada Mancha Húmeda.

Fauna

Dentro de la fauna migratoria sobresale la garza imperial, la garza real, la garceta, martinetes, el avetoro, la cerceta, el alcotán, el zampullín chico, el zampullín cuellinegro, la cigueñuela , el buitrón,  el pato colorado, el pato cuchara , el ánade silbón , el ánade rabudo  y el bigotudo, además de la espectacular llegada de la grullas en otoño.

La fauna no migratoria está representada por el cangrejo de río, el pez barbo, la carpa y el cachuelo. Todas ellas amenazadas por la introducción del voraz Lucio en el parque. El aguilucho lagunero, la focha común, la polla de agua, el ánade real o el friso,o el martín pescador son otros de las aves más emblemáticas.

Los mamíferos más destacados son el turón, la nutria, el zorro, rata de agua y javalies, conejos y liebres en las proximidades y varios tipos de anfibios y reptiles.

Flora

El único árbol del parque es el Taray o Taraje. El grueso de especies lo conforman marjales de carrizo, masiega, aneas, cayuncos, castañuelas, charas y juncos.

El ecosistema más delicado y amenazado

Pero las Tablas de Daimiel están en constante amenaza. El equilibrio siempre pende de un hilo en este irrepetible y frágil entorno.

Sobre todo, a partir de la segunda mitad del siglo XX, la sobreexplotación de los acuíferos, la canalización de los ríos Guadiana y Cigüela y el fomento de la agricultura de regadío (con los pozos ilegales que conllevó), llevaron al parque a un punto de casi no retorno.

Probablemente muchos de vosotros recordaréis aquel verano de 2009 realmente dramático. La situación hídrica era crítica. El parque no soportaba más sobreexplotación y la sequía no daba tregua.

Las asociaciones ecologistas, la Unión Europea e incluso la Unesco reclamaban al estado español que tomara urgentes medidas para paliar la situación. A ello se unió que la turba subyacente desde miles de años atrás, entrara en combustión. El parque parecía condenado.

Se aprobó un trasvase de aguas del Tajo en el que realmente nadie confiaba. La catástrofe ecológica era practicamente inminente.

Pero llegó el milagro. Ese otoño llovió muchísimo y finalmente las lluvias, unidas al trasvase del Tajo consiguieron salvarlo. Todos lo celebramos. Pero no lo volvamos a poner en peligro.

El gobierno compró terrenos abyacentes para evitar esquilmar los acuíferos. Actualmente Las Tablas de Daimiel cuentan con buena salud y el verano es una estación ideal para visitarlo. Muchos piensan que se secan en la época estival, sin embargo están en plenitud.

Algunas recomendaciones

Se puede visitar de manera independiente o con visitas concertadas y guiadas haciendo senderismo o en cuatro por cuatro. La opción guiada nos parece la ideal. Aportamos más al mantenimiento del mismo y tenemos acceso a lugares que de manera libre no podemos.

Las horas claves son el amanecer y el atardecer para la observación de aves y para evitar las horas centrales del día y el calor que conllevan.

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