El embrujo de la isla de Kastelorizo

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Viajes

El embrujo de la isla de Kastelorizo

Por Mi_Nueva_Edad, | 10 Julio, 2015

Desafortunadamente Grecia está en boca de todos últimamente. Sus problemas económicos y humanitarios son cada vez mayores. Pero no vamos a hablar de sus problemas, sino de sus virtudes.

Desde Mi Nueva Edad queremos sugerir una visita a la cuna de la civilización occidental. Animamos a todo aquel que este pensando en salir de España, a visitar el país heleno. Es nuestra modesta forma de ayudar a ese hermoso país.

Ante todo no debes temer por tus vacaciones en Grecia. Según todas las informaciones, los turistas no tienen ningún problema en sus estancias. Los griegos son extrovertidos, amables y alegres y se desviven con los visitantes. De hecho, el turismo, es el motor de su economía.

La remota belleza de Kastelorizo

Pues si, nos vamos a alejar de los tópicos y del bullicio de muchas de las islas griegas. Este es un viaje para descansar, para la tranquilidad y para el disfrute del mar en todo su esplendor.

Kastelorizo vive del turismo y de la pesca. Se sitúa dentro del archipiélago del Dodecaneso, al sureste del Mar Egeo y a tan solo un par de kilómetros de Turquía. Es la isla más remota del archipiélago. Depende de Rodas. Es pequeña y su único pueblo ostenta uno de los mejores y más bellos puertos naturales de todo el Mare Nostrum.

Megísti es su nombre. Enmarca el puerto en forma de anfiteatro, sus casas e iglesias llenas de color, que se reflejan en sus aguas cristalinas azul cobalto. Nada más llegar, desde Rodas, la sensación de paz te atrapará. Dicen los que la visitan que no querrás salir de allí nunca más.

Un poco de historia

Existen restos arqueológicos desde el neolítico y perteneció a la antigua civilización minóica. De esta época destaca en la meseta de Agios Georgios (San Jorge), 22 tumbas y un sarcófago en cuyo interior se encontró una corona de oro decorada con hojas de parra y que constituye una de las piezas más importantes del Museo Arqueológico de Atenas.

Por su situación estratégica se la han disputado desde bizantinos a templarios de la Orden de San Juan de Jerusalem. Ya en el siglo XV sultanes mamelucos de Egipto, aragoneses, napolitanos, y otomanos. A principios del siglo XVI toma posesión de Kastelorizo el Reino de España hasta el siglo XVII que llegan los venecianos y más tarde, otra vez, a manos de los otomanos hasta principios del siglo XIX, que por fin forma parte de Grecia.

Bueno, no acaba aquí este embrollo por la posesión del enclave. Ya en el siglo XX es ocupada por italianos en la Segunda Guerra Mundial hasta el final de la contienda.

Lugares para visitar

Castel Rosso o el gran castillo, es el edificio más importante de la isla, pero también no olvides las iglesias de Agios Nikolaos, Agios Dimitrios, o la mezquita en el puerto.

Paleokastro, las murallas ciclópeas, de la época minóica en el oeste y el templo dórico con forma de tumba debajo del Castillo.

La Cueva Azul, en el Aqueronte, son diez reservorios naturales que recogen el agua de lluvia, llenas de estalactitas y estalagmitas de gran belleza.

También se pueden visitar los islotes de alrededor incluso a nado. Además, los viernes, los habitantes del lugar que sobrepasan apenas los 400, suelen cruzar en ferry a Turquía para hacer las compras. Pide tu visado y podrás disfrutar del verdadero día a día de la isla.

Una isla de cine

Si eres amante del cine recordarás la fantástica película “Mediterráneo” de Gabriele Salvatores, estrenada en 1991 y ganadora del Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 1992. Pues bien, Kastelorizo era el decorado del film.

Ambientada en la Segunda Guerra Mundial, un grupo de soldados italianos quedan varados en ella y poco a poco se van integrando en el devenir pausado y vital del lugar, hasta el punto de no querer salir de allí. Justo lo que le pasa a todo el que la visita.

¿Quieres correr el riesgo?.

Fotografía: Puerto de Megísti.

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