Oviedo: la cuna del prerrománico asturiano

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Viajes

Oviedo: la cuna del prerrománico asturiano

Por GURULAB.biz, | 27 Marzo, 2015

Fundada en torno al siglo VIII y muy vinculada a la monarquía asturiana, la ciudad de Oviedo ha llegado hasta nuestros días como el principal exponente del arte prerrománico. Pero hablar de Oviedo es hablar también de sus cientos de estatuas, sus amplios espacios verdes, los tesoros de su catedral y, cómo no, su gastronomía y su sidra. Una escapada imprescindible para quienes quieren conocer el Principado.

Ponemos en el punto de partida de esta visita la Catedral, comenzada a construir en el siglo XII en estilo gótico. Su Cámara Santa es el primer exponente del prerrománico que encontramos en la ciudad. Esa capilla ha tenido como función desde que fue construida en el siglo IX custodiar los importantes tesoros de la catedral.

En ella se guardan joyas como la Cruz de los Ángeles, la Cruz de la Victoria, el Cofre de las Ágatas y el Arca Santa, donde tradicionalmente se guardaba la principal reliquia de la ciudad, el Santo Sudario.

Joyas del prerrománico

Pero las auténticas joyas del prerrománico de Oviedo, declaradas Patrimonio Mundial por la Unesco, se encuentran a las afueras del casco urbano, en el monte Naranco. Se trata de las iglesias de Santa María del Naranco y San Vicente de Lillo.

Ambas mandadas construir en el siglo IX por el rey Ramiro I, y a solo unos 100 metros de distancia, la primera, como un palacio, la segunda, como iglesia. De Santa María del Naranco destaca especialmente su fachada con tres grandes arcos que se abren como miradores al monte.

En cuanto a la pequeña San Miguel de Lillo, destacan por su peculiaridad los relieves en las jambas de las puertas y los restos de pinturas murales. Esas pinturas imitan a las que se conservan en la tercera de las joyas del prerrománico asturiano, San Julián de los Prados, cuyos frescos se conservan prácticamente intactos desde su construcción en el siglo IX.

De vuelta al casco histórico

De vuelta al casco histórico de Oviedo, hay atracciones para todos los gustos: la iglesia de San Tirso, el Museo de Bellas Artes, el Museo Arqueológico, o el Teatro Campoamor, donde se entregan los Premios Príncipe de Asturias, son solo algunos de sus numerosísimos atractivos.

Pasear por sus calles para disfrutar de las más de 100 esculturas que adornan la ciudad, tomar aliento en los más de un millón de metros cuadrados de parques y jardines del municipio y, por supuesto, disfrutar de una sidra y de la típica fabada en la Plaza del Fontán, son también actividades imprescindibles en esta escapada.

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